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La Crónica de Guadalajara
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Micorrizarse en Molina

Actualizado 9 abril 2014 10:17
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Siempre quedan motivos para la esperanza. En la comarca de  Molina de Aragón, a pesar de la despoblación, del envejecimiento y del consecuente y progresivo empobrecimiento de la zona similar al de otros muchos territorios del Estado, ha surgido un ilusionante proyecto bajo el nombre de Asociación Micorriza.
 
Este término ha sido incluido en la última edición del Diccionario de la Real Academia y viene a definir la simbiosis, la unión, entre la raíz de una planta y determinados hongos. Durante años, nos hemos familiarizado con esta palabra por los proyectos relacionados con la producción de trufas en la comarca, pero ahora nos abre un camino mucho más esperanzador para el futuro.
 
Esta asociación de reciente creación ha querido tomar este nombre para simbolizar la unión de personas con su tierra y orígenes, y en estos momentos tan difíciles nada mejor que ese enraizamiento para buscar soluciones que nos permitan salvar el patrimonio cultural, natural, medioambiental, histórico que tanto hemos dejado perder como consecuencia del abandono y de la progresiva desertización del campo y del medio rural en general.
 
Es sin duda gratificante ver cómo ha nacido este proyecto, con qué pretensiones y a cargo de quién. Y lo es especialmente porque esta asociación Micorriza nace de la voluntad de una generación joven, magníficamente preparada y que, además, tira por tierra la idea ya generalizada de que a los jóvenes no les interesa el campo ni sus orígenes y que no tienen interés por nada distintos a sus pretensiones personales.
 
Pues bien, aquí un grupo de jóvenes entusiastas todos ellos vinculados a la comarca u originarios de la misma están demostrando ya su absoluta implicación en los problemas que tiene su tierra, sus pueblos, su gente. La comarca del Señorío de Molina (que no de Molina y Alto Tajo, esta denominación simplemente es un invento sin fundamento ni criterio histórico ni geográfico alguno) tiene quien la quiera, y eso, se lo aseguro, no es poco en las actuales circunstancias.
 
Pero si realmente hay algo extraordinariamente gratificante en este aventura tan bonita, es comprobar como gente joven, universitaria, muy bien preparada, licenciados y master todos ellos en Ciencias Ambientales, Administración de Empresas, Biología, Bellas Artes, Comunicación Audiovisual o Ingeniería de Montes, han sido conscientes de la situación que vivimos en la comarca y asumen el compromiso personal y sin ánimo de lucro alguno de recuperar el patrimonio cultural, natural, histórico o las tradiciones de nuestros padres y abuelos como medio de buscar la recuperación social y económica. Un aplauso.
 
La ilusión y el conocimiento que este grupo ha puesto en marcha al servicio de los demás, de su comarca, de sus pueblos y gentes, me recuerda a los mejores años de los inicios democráticos españoles cuando los pueblos del Señorío experimentaron una gran revitalización cultural y social a través del asociacionismo. Aquello fue efímero, pero ahora el compromiso adquirido por Ossian de Leyva, Iván Maldonado, David Sanz, Rodrigo García, Pablo Hernansanz, Javier Ruiz, Laura Ambrós, César Sanz, Manuel Benito, Mirian Barahona y Rafael Marco parece que va mucho más allá. Su juventud, su formación, su empuje así lo reflejan. Suerte.


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