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La Crónica de Guadalajara
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Lunes, 10 de agosto de 2020

Ya no intentes aparcar en la zona azul del Mercado de Abastos: está cerrado

El proyecto de reforma se va a iniciar y, con él, se han suprimido estas plazas en superficie
Actualizado 15 agosto 2018 14:23. Primera publicación 15 agosto 2018 14:11.
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Adiós definitivo a las plazas de aparcamiento en zona azul en el exterior del Mercado de Abastos, que suponían un recurso para quienes llegaban con su vehículo hasta el mismo centro de Guadalajara. Desde este 15 de agosto se ha cerrado a los conductores, una vez desalojado también el mercadillo de los martes y el de los sábados. Ahora, ya, las obras de reforma pueden comenzar. 

Las alternativas para los conductores pasan por intentar encontrar alguna plaza libre en la zona azul de los alrededores o, directamente, estacionar en los parkings privados de Antonio Cañadas o de la Plaza Mayor. El de la calle Alvarfáñez de Minaya, gratuito, está copado desde el mismo momento en que abre a primera hora de la mañana por trabajadores de la zona, casi hasta que cierra. 

Una ambiciosa reforma
Se avecinan cambios en profundidad para el Mercado de Abastos de Guadalajara, un edificio proyectado en 1883 después de allanar lo que era un terraplén en medio de la ciudad, un espacio hasta entonces inútil entre las Casas Consistoriales y la ermita de la Antigua.

En aquel año, hace mucho más de un siglo, todo el planeta sintió los efectos de la explosión del volcán que volatilizó la isla de Krakatoa, en Java, una catástrofe que afectó incluso a la historia del arte: la ceniza en suspensión arruinó cosechas en todo el planeta pero también provocó, también en Europa y durante meses, unos bellísimos atardeceres que fueron reflejados en los lienzos de numerosos pintores. Pero para atardecer prolongado, el de este edificio, que languidece desde hace al menos cuatro décadas.

Ahora, gracias a unos pródigos fondos europeos, el Ayuntamiento va a acometer el que debería ser el definitivo intento de salvarlo. "Es la única oportunidad que va a tener el Mercado de Abastos", reconoce entre esperanzado y preocupado el vicealcalde, Jaime Carnicero.

Fiel a su forma de entender la economía, el actual equipo de gobierno ha optado por apoyarse en la gestión privada de este espacio público, que llegará tras su oportuna rehabilitación con cargo a las arcas municipales.

Así, en los próximos meses lo primero que apreciarán los vecinos es que se desmontará la galería acristalada que tapa desde hace muchos años todo el lateral del edificio.

Con esa innovadora medida se consiguen varios objetivos simultáneos: despejar la vista de este monumental inmueble de la ciudad; suprimir una rampa que no cumple siquiera fielmente con los criterios de accesibilidad que marca la normativa y para los que fue creada y, sobre todo, dar un acceso directo por ese lateral a la primera planta.

Los comerciantes actuales, en la planta "0"
A partir de que se culminen las obras, en Guadalajara dispondremos de un Mercado de Abastos que sólo responderá fielmente a esa denominación en un tercio de su espacio techado. 

En efecto, ya está decidido que hasta la churrería pase al interior de la planta inferior, donde también serán trasladados los dos puestos que todavía sobreviven en la primera.

Caber, parece que caben todos, según los cálculos de los técnicos municipales, incluso demoliendo el módulo que se añadió en su día a la construcción original en la prolongación de la calle Cervantes y donde estuvo abierto muchos años un bar rodeado de varios puestos. Quitándolo, se despeja todo un poco más, se habilita más zona para futuras terrazas y veladores y se suprimen unas escaleras que nunca han sido demasiado bien vistas ni bien utilizadas.

Así las cosas, las novedades más destacadas llegarán en el resto del espacio: la campa exterior, que estuvo techada con un tejadillo metálico incluso cuando servía para ocasionales conciertos musicales en los setenta, se sobreelevará aproximadamente un metro para enrasar con la primera planta del edificio, lo que dará pleno sentido a despejar esa fachada.

Es ahí, en la primera planta, donde tendrán actividad y negocio los locales de hostelería que se han contemplado y para los cuales ya han demostrado interés al menos tres grandes cerveceras españolas, según las fuentes consultadas por este periódico. Tampoco se trata de crear ningún precedente sino de copiar el modelo que viene teniendo éxito en numerosas capitales españolas (Valladolid, Zaragoza, Madrid...) desde hace tiempo.

Menos concreto queda el uso reservado para el nivel superior, donde martes y sábados los hortelanos atienden todavía a sus clientes y que en un futuro debería quedar para actividades musicales, como lugar destinado a convocatorias culturales o cualquier otra forma de dinamización de un punto de la ciudad que ahora mismo está, precisamente, falto de ella.

Obras con cierres parciales
"En algún momento habrá que cerrar para hacer la planta cero", ha alertado Jaime Carnicero en estos días y también en las diversas reuniones mantenidas con los titulares de los puestos, que están en régimen de alquiler en algunos casos desde hace varias generaciones. "Los comerciantes no van a pagar un solo euro", insiste el vicealcalde.

Mientras, se han trasladado ya los mercadillos de los martes y de los sábados, también de capa caída sobre lo que llegó a ser en los ochenta y noventa, que tampoco podían continuar en esta que era su ubicación tradicional.

Desde 1883 hasta 2019, cuando se culminen los trabajos, habrán pasado 136 años y muchos, muchos intentos hasta ahora fallidos. ¿Será este el definitivo?


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