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La Crónica de Guadalajara
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Martes, 31 de marzo de 2020

La “crisis de los 40” provoca el mayor número de divorcios en Guadalajara

La pensión alimenticia la paga casi siempre el padre: 294 frente a 22 casos
Las crisis matrimoniales se dan a cualquier edad, pero especialmente entre los 35 y los 50.
Actualizado 1 octubre 2013 11:24. Primera publicación 29 septiembre 2013 14:56.
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Doce meses para formalizar 571 divorcios, 28 separaciones y ninguna nulidad. De eso hablamos cuando hablamos de matrimonio en Guadalajara, por más que lo más inmediato y visible sean el millar de bodas que se celebran anualmente en la provincia.

En el caso de Guadalajara, las bodas de blanco y con lanzamiento arroz o pétalos a la puerta de una iglesia están de capa caída, puesto que apenas supusieron 391 ceremonias de entra las 1.078 que se celebraron el pasado año en Guadalajara. Nada menos que 682 de esos enlaces fueron bodas exclusivamente civiles. En otras dos ocasiones se ofició según los ritos de otras religiones distintas a la católica y en otros no consta en el INE qué es lo que pasó. Y tampoco se lleva censo de quienes viven juntos en paz y armonía sin papeles por medio... mientras dura la armonía y la paz.

Sobre esta base, lo previsible es que las cifras de divorcios no hagan más que aumentar en los próximos años. La mayoría de los que están rompiendo sus matrimonios ahora lo contrayeron cuando la intención declarada y expresa era hacerlo para toda la vida, en presencia de sacerdote católico.

El peligro de la "crisis de los 40"
En efecto, la franja de edad que propicia más divorcios por estas tierras es la de la "crisis de los 40", haciendo bueno el tópico. Las estadísticas nos aclaran que es cuando el esposo entra en esa década cuando se consuman más divorcios (207 el año pasado), seguido por los 120 en los que el marido tenía entre 35 y 39 años.

La edad no todo lo cura, puesto que el tercer "grupo de riesgo" lo encontramos entre los cincuentones: 102 divorcios en los que él ya había cumplido los 50. Tomar la decisión como sexagenario es raro (sólo 24 casos en todo el 2012) y más aún pasados ya los 70 (apenas ocho divorcios). Resulta más complicado valorar el que sólo se hayan divorciado 21 parejas guadalajareñas por debajo de la treintena en 2012, puesto que tampoco constan las parejas de hecho, reconocidas administrativamente o no, y que son cada vez más frecuentes.

Entre el primer lustro y la primera década, zona de máximo riesgo
El cansancio en la convivencia llega sobre todo entre los 3 y los 5 años bajo el mismo techo (141 casos) y también entre los 6 y los 10 años (138 divorcios) o si no, ya hay que esperar a los 20 o más años, cuando en 127 ocasiones hubo parejas guadalajareñas que desistieron de seguir intentándolo. Con menos de un año no hubo ningún caso de impacientes, pero sí que 24 de los divorcios de 2012 lo fueron entre quienes juzgaron que con dos años vividos en pareja ya era más que suficiente. Los que andan por el cuarto lustro de matrimonio son los menos llamados al divorcio; al menos, en Guadalajara.

Divorcios netamente nacionales
A pesar de que la quinta parte de la población asentada en Guadalajara es extranjera, lo de divorciarse es una asunto abrumadoramente español. Tanto es así que en 480 casos de los 571 divorcios registrados la nacionalidad de la esposa era española. La figura del "mozo viejo" que se casa tras unas vacaciones caribeñas se da, pero tampoco con la frecuencia que a veces se supone. De las divorciadas en 2012, las provenientes de América era 57, 27 de países de la Unión Europea y sólo 7 eran de origen africano.

Se impone el acuerdo
De los 571 divorcios consumados el año pasado en Guadalajara, 193 se hicieron sin acuerdo y en 378 se completó consensuadamente, lo que vendría a ser un indicio de sentido común o, al menos, de buena voluntad entre las partes. De hecho, 285 expedientes fueron planteados por los dos cónyuges, mientras que en otros 178 los instó la esposa y en apenas 108 el marido.

Que sea el hombre el que menos deseos de divorciarse demuestre no tiene por qué estar basado solamente en su reconocida incapacidad para programa la lavadora o acometer con éxito otros trabajos domésticos similares. Quizá sea más ilustrativo tener en cuenta que cuando hay pensión alimenticia por medio, las cifras cantan con claridad: 294 a cargo del padre frente a 22 de la madre o incluso 29 en las que se dicta que la paguen entre ambos. Revelador.

Casi la mitad de los divorcios habidos el pasado año no implicaron a hijos (226), pero lo cierto es que en 321 los había y todos ellos eran menores, ya fueran uno (176) o dos (128). Y en lo referido a la custodia, la diferencia entre sexos vuelve a ser abrumadora: en 282 le correspondió a la madre y sólo en 16 al padre.

No hay estadísticas provincializadas de divorcios entre cónyuges del mismo sexo. Si nos atenemos a los datos nacionales, se observa que son más entre varones que entre mujeres y más a partir del segundo años que tras los primeros doce meses.

Cuando la economía del país se recupere hay que prever un incremento de los divorcios. La teoría no es descabellada, aunque a bote pronto lo parezca, pues existe relación. En el conjunto de España, hace 15 años el ritmo era de unos 35.000 divorcios al año; en 2005 era del doble y a partir de ese año se triplicó sostenidamente... hasta que la crisis económica ha atenuado la opción, que no es precisamente barata si la otra parte no la facilita.

Los datos nacionales también animal a la reflexión
El número de parejas que rompieron en el año 2012 se elevó a 110.764, prácticamente las mismas que en el año anterior (110.651), según los datos del Instituto Nacional de Estadística, que reflejan que en Castilla-La Mancha se produjeron 4.258 rupturas.

La tasa española de nulidades, separaciones y divorcios fue de 2,4 por cada 1.000 habitantes, mientras que en Castilla-La Mancha esa tasa fue del 2 por cada 1.000 habitantes.

En concreto, durante el pasado año, en la Comunidad Autónoma se registraron 249 separaciones y 4.009 divorcios, aunque ninguna nulidad.

En los últimos tres años las rupturas matrimoniales se mantiene más o menos estables tras registrarse una caída importante de cerca de 27.0000 procedimientos en los últimos cinco años.

En total, en 2012 se produjeron 104.262 divorcios, lo que representa un 0,6 por ciento más que el año anterior, 6.369 separaciones (un 7,9 por ciento menos) y 133 nulidades (un 0,8 por ciento más).

Del total de divorcios y separaciones, el 66,2 por ciento fueron de mutuo acuerdo y en el 12 por ciento de los divorcios se realizó una separación previa.

Por edad y nacionalidad de los cónyuges, el mayor número de rupturas matrimoniales se produjo entre la franja de los 40 a los 49 años tantos en hombres como mujeres. En el caso de las mujeres, la edad media fue de 42,2 años y en los hombres de 44,8.

En cuanto a nacionalidad, el 84,3 por ciento de las parejas rotas eran españolas. En el 10 por ciento uno de los miembros era extranjero y en el 5,6 lo eran ambos.

La duración media de los matrimonios disueltos era de 15,5 años, aunque la media de duración del mismo es superior en el caso de separaciones que de divorcios. Así, en el 47,7 por ciento de las separaciones la unión duró más de 20 años y en el de los divorcios solo dos de cada 10 se produjeron después de dos décadas de convivencia.

En lo concerniente a la duración de los procedimientos, el tiempo medio de tramitación fue de 5,1 meses aunque ese periodo fue algo inferior en las separaciones (4,4 meses) que en los divorcios (5,2 meses).

Casi la mitad de los matrimonios correspondientes a sentencias de nulidad, separación o divorcio en el año 2012 (42,5 por ciento) no tenían hijos, porcentaje similar al del año pasado, y el 47,9 tenía a su cargo menores de edad, el 4,3 por ciento hijos mayores de edad dependientes económicamente y el 5,2 por ciento menores de edad y mayores dependientes.

Así, en el 57,5 por ciento de los casos se asignó una pensión alimenticia que en el 79,4 por ciento correspondió al padre y en un 10,8 por ciento a ambos progenitores.

La custodia de los hijos menores fue otorgada a la madre en el 75,1 por ciento, cifra inferior en 10 puntos que la de 2011. La custodia compartida fue concedida en un 14,6 por ciento de los casos y en el 9,7 por ciento de los procesos la custodia fue entregada al progenitor.

La tasa más alta de rupturas matrimoniales la tiene Canarias con un 2,9 por 1.000 habitantes, seguida de Cataluña (2,7) y Ceuta, Baleares y la Comunidad Valenciana (2,6). Por contra, Castilla y León cuenta con la tasa más baja con un 1,7 por 1.000 habitantes, seguida de Extremadura (1,8), País Vasco y Aragón (1,9) y Navarra, La Rioja y Castilla-La Mancha (2,00).

Por debajo de la media (2,4) se encuentran además Murcia (2,3) y Galicia (2,2). Al contrario, Cantabria y Asturias (2,5) están por encima de la tasa media, mientras Melilla, Madrid y Andalucía se mantienen en el 2,4.


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