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La Crónica de Guadalajara
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Sábado, 19 de septiembre de 2020

La acusación refuerza con un perito la tesis de que el asesino de Pioz mató con control de sus actos

Poco margen para que la defensa convenza ni de una mínima irresponsabilidad de Patrick Nogueira
Patrick Nogueira, en actitud pensativa durante el juicio.
Actualizado 29 octubre 2018 20:31. Primera publicación 29 octubre 2018 18:08.
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En el idioma portugués, que es el que se habla en Brasil aunque algunos se empeñen en ignorarlo, se usa la palabra chacina para definir lo que hizo Patrick Nogueira en agosto de 2016 en un chalet de Pioz. Es un término que significa por igual matanza o carnicería pero que, si se tradujera directamente al castellano, daría para bromas demasiado macabras. Y en el caso de la jornada de este lunes, tampoco reflejaría apenas lo que se vivió en la Audiencia de Guadalajara. 

En la sala de vistas, con muchas horas ya de testimonios caídos sobre todos los presentes, lo más relevante y lo más insistente no ha sido la chacinería causada hace dos años y tantas veces analizada, en cualquiera de sus sentidos, sino sobre todo la psicología más íntima de este sujeto que, un día más, era el único con grilletes, el único cabizbajo y el único tambien que se juega el resto de su vida, por haber acabado con otras cuatro.

En esencia, se trataba por parte de la defensa de atribuir los asesinatos de aquel día de verano a una especie de furor homicida involuntario, consecuencia de unos daños cerebrales en el acusado que habrían anulado la capacidad de control de ese individuo. Un empeño el de la abogada Bárbara Royo que la ha llevado a intentar desbaratar los argumentos, reiterados, de los peritos y forenses independientes, así como jugar a denigrar profesionalmente a alguno de ellos.
 
Frente a ese empeño, Vicente Garrido, psicólogo y Doctor en Criminología traído por una de las acusaciones, recurrió incluso a Ley de la Gravedad mientras se lo consintió la juez. Hasta esos extremos ha llegado el personal circulante para armar sus discursos. "Una persona puede matar por muchas razones al margen de cómo esté funcionando su cerebro", insistía Garrido, justo antes de llegar a uno de los meollos de la sesión: los psicópatas tienen una especial capacidad para planificar sus actos criminales. Y Patrick Nogueira es un gran ejemplo, a la vista de los hechos.

Este perito, propuesto por la acusación particular que representa a la familia de Walfran Campos, no ha discutido el informe de la defensa sobre el resultado de PET-TAC en el que se contempla un daño neurológico en el asesino confeso de Pioz, Patrick Nogueira, pero afirma que eso no implica o determina el comportamiento asesino del encausado.

Ni siquiera ha discutido la existencia de la anomalía que según la defensa indica el TAC, pero insiste en que no tiene que implicar que eso lleve aparejado un comportamiento criminal, al tiempo que ha insistido en que estos actos fueron planificados y premeditados cuidadosamente.

"Tenemos aquí un comportamiento medido en todo punto", ha insistido el perito, convencido de que en los hechos cometidos por el autor confeso "se produce el engaño a través de un acercamiento social", en referencia específica al hecho de que acudió a la casa de Pioz, donde cometió las asesinatos, con dos pizzas, de tal manera que pudo engañar a la tía en cuanto a sus intenciones.

Para este criminólogo, además, el hecho de que el acusado esperara tres horas hasta que llegara el tío se debe, a su juicio, en que estaba desarrollando "claramente una estrategia muy definida y de ninguna manera un comportamiento impulsivo".

Por último, el perito ha insistido que no hay investigaciones concluyentes que vinculen psicopatías con anomalías neuronales y aludía para ello a algunas investigaciones realizadas.

Entre el libre albedrío y el determinismo biológico anduvo la tarde del lunes en la sala de vistas de la Audiencia de Guadalajara. Fuera, el frío helaba a los que pasaban por delante de la puerta, ajenos a lo que en el interior se estaba dilucidando para que finalmente lo decidan los nueve miembros del jurado. Eso será otro día.


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