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La Crónica de Guadalajara
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Jueves, 26 de noviembre de 2020
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Gracias, Anson

Actualizado 4 marzo 2014 17:15. Primera publicación 4 marzo 2014 17:10.
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Luis María Anson lleva mucho años convaleciente de sí mismo, una enfermedad que no ha podido superar y que presenta síntomas diversos. Algunos, además, se le han acentuado con el paso del tiempo. El artículo titulado "El sorayato"es la prueba clínica de la gravedad de su estado. ¿Se puede ser más impúdicamente pelota? ¿Más baboso en los adjetivos? ¿Más cursi en las evocaciones bíblicas? ¿Más estratega del halago? ¿Más desvergonzado en el análisis? Seguro que se puede, pero difícilmente con tanto cuajo.

Calificar a Soraya Sáenz de Santamaría de mujer "sencilla" a la par que trabajadora nos trae recuerdos de la revista "Ama", contemporánea de cuando el Ansón celtibérico se arropaba en el Anson británico para navegar plácidamente las aguas no siempre calmas del penúltimo franquismo.

"Se hace querer por los que la rodean, que admiran su espíritu de solidaridad y su sagacidad para el juicio político", sentencia el oráculo al servicio de la que realmente manda en España, según calcula Luisma Anson, antes de evacuar el más rotundo de los argumentos de autoridad: "Ni siquiera la Sexta se atreve a meterse con ella". Aquí el coro, si esto fuera una comedia griega, entonaría alguna frase feliz en honor del poder catalán en trance de mudanza.

Luis María Anson Oliart, periodista, académico y antiguo enredador (o enredador de antiguo, por lo persistente) nos ha regalado más que un artículo un bálsamo. Con su lectura se le espantarán a los cientos de periodistas que aún escriben opinión en España muchas tentaciones de fustigarse. Por ejemplo, ya nadie tendrá argumentos para creerse demasiado corto en la crítica del poderoso, nunca más nadie tendrá que sospechar que un halago a vuelapluma pueda ser confundido con un acto de entrega y sumisión.

Gracias, colega Anson, por redimirnos a todos. ¿Tener que pedir perdón por tu artículo? Ni hablar del peluquín. No tengas tentaciones: eso, déjaselo a los humanos.


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