Este website utiliza cookies propias y de terceros. Alguna de estas cookies sirven para realizar analíticas de visitas, otras para gestionar la publicidad y otras son necesarias para el correcto funcionamiento del sitio. Si continúa navegando o pulsa en aceptar, consideramos que acepta su uso. Puede obtener más información, o bien conocer cómo cambiar la configuración, en nuestra Política de cookies?
La Crónica de Guadalajara
La Crónica de Guadalajara
El Tiempo Guadalajara Búsqueda por palabras Búsqueda por etiquetas Suscripción   
La Crónica de Guadalajara
La Crónica de Guadalajara
La Crónica de Guadalajara
Domingo, 12 de julio de 2020

El Seminario Mayor de Sigüenza, al borde del cierre por falta de vocaciones

Fachada del Seminario, por la calle Villaviciosa.
En el amplísimo edificio enclavado en el centro de Sigüenza, arrasado por las obras que deberían haberlo recuperado, sólo se alojan de forma regular dos seminaristas donde hay sitio para 300.
Actualizado 8 abril 2009 01:38
Comparte esta noticia en FacebookComparte esta noticia en TwitterAñadir a Linkedin+Compartir con Whatsapp ¿Algún error?Enviar por emailImprimir

En este curso, la diócesis de Sigüenza-Guadalajara centra sus trabajos pastorales en el objetivo de “Las Vocaciones”, como una campaña casi permanente destinada a promover y formar las vocaciones sacerdotales en la que debe implicarse toda la comunidad cristiana.

Lejos quedan los tiempos en los que los seminarios guadalajareños contaban con una concurrida presencia de seminaristas, y donde las vocaciones eran de lo más común. Los cambios propios de la sociedad, advertidos desde la Iglesia, han propiciado que las vocaciones hayan descendido de forma alarmante. 

La Diócesis, con un total de trece seminaristas en sus dos “sedes”, afronta este curso pastoral con el objetivo de reclutar nuevos futuros sacerdotes.

La diócesis de Sigüenza cuenta en la actualidad con dos seminarios: el Seminario Mayor de Sigüenza (en él cursan estudios de Filosofía y Teología los seminaristas mayores) y el Seminario Menor de Guadalajara (para los seminaristas menores que cursan estudios de Enseñanza Secundaria y Bachillerato). 

El primero de ellos, que fue fundado el 2 de enero de 1651 por el obispo Bartolomé Santos de Risoba, cuenta en la actualidad con cuatro seminaristas; dos recibirán en breve su ordenación sacerdotal y únicamente van una vez por semana al Seminario y los otros dos se encuentran en los últimos cursos.

El Seminario Menor de Guadalajara, que fue trasladado en el año 1957 desde Sigüenza hasta su actual ubicación en la calle Salazaras de la capital, cuenta con nueve alumnos, que cuando acaben su formación académica tienen la posibilidad de dar el paso al Seminario Mayor de la diócesis, en Sigüenza. Tras la remodelación de los límites diocesanos en 1957, el obispo Pablo Gúrpide Beope trasladó el Seminario Menor, que hasta entonces había estado en Sigüenza, al edificio de la calle Salazaras en la ciudad de Guadalajara, donde ahora está la Casa Diocesana. En 1966 se traslada a su actual emplazamiento, en la Calle Donantes de Sangre, nuevas instalaciones construidas siendo obispo Laureano Castán Lacoma y más conocidas en los últimos años como sede también del Colegio Diocesano, uno de los más prestigiosos de la capital alcarreña.

Entre las razones que pudieran explicar esta falta de vocaciones, el director del Seminario Mayor de Sigüenza, Juan Antonio Fernández, habla de “la falta de la vida cristiana que hay en las familias españolas en la actualidad”. En este sentido, este sacerdote pide a los padres “más generosidad” para con sus hijos.

Un edificio histótico, monumental... y con mala suerte
El Seminario Mayor se ubica en la seguntina calle de Villaviciosa. Fue remodelado en 1998 en la parte que actualmente ocupan la residencia y las aulas, siendo obispo José Sánchez.

Si la capacidad original era para unos 300 seminaristas, ya en 1998, fecha de su última reforma, apenas alojaba a siete. Eso, junto con los altos costes de mantenimiento de un inmueble cerrado y sin uso en su casi totalidad, es lo que llevó a ceder casi 10.000 metros cuadrados para un proyecto auspiciado por el mismísimo presidente Barreda y una "celebridad" de la televisión como el cocinero José Andrés: el Instituto Español de Gastronomía, que según los cálculos iniciales debería haberse inaugurado en verano de 2008. La realidad es que las obras tienen ante sí un futuro cuando menos incierto. Para el recuerdo quedan los fastos de la presentación oficial, a la que no faltó ni siquiera el Gran Wyoming.

Tampoco prosperó, en los años inmediatamente anteriores, una iniciativa incluso más ambiciosa, que apostaba por convertir el actual Seminario en un señorial edificio de apartamentos para arrendarlos hasta su fallecimiento a jubilados mediante el sistema de "renta vitalicia" y que iba a contar con servicios de primer nivel. El promotor privado que lo impulsó falleció poco después de que el proyecto hubiera entrada en la práctica en vía muerta aunque al menos,, eso sí, sin haber habierto ni una zanja de la que arrepentirse.



¿Te ha gustado este artículo? Coméntaselo a tus amigos y conocidos:
La Crónica te aconseja...
Otros artículos de Religión
Lo que no debes perderte en Guadalajara...

Controlado por:   /  Quienes Somos  /  Publicidad  /  Contactar  /  Privacidad  /  Cookies  /    RSS  /  Agrupación de Medios Digitales