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Martes, 4 de agosto de 2020

El Bitcoin NO ha muerto, larga vida al Bitcoin

Ha llegado para quedarse, sobre todo en las transacciones online
El bitcoin y el papel moneda viven en entornos diferentes y, a veces, incluso conviven si se sabe cuándo usar cada uno.
Actualizado 31 julio 2018 19:48. Primera publicación 31 julio 2018 19:44.
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Si hace 10 años nos hubieran dicho que la tecnología de monedas digitales llegaría a ser lo que es hoy, quizás gran parte de la población no se lo hubiera creído. Para la mayoría, el concepto de moneda tradicional está demasiado arraigado, y se tiene la necesidad de algo tangible en nuestros bolsillos o en nuestra cuenta bancaria. Pero los tiempos cambian, y la revolución que trajo el Internet ha generado el desarrollo de una nueva economía en forma de tecnología digital, como son las criptomonedas. De entre todas ellas sin duda, la más destacada es Bitcoin, por ser la primera a la sombra de la que han ido creciendo muchas otras.
 

Usos múltiples en el entorno online

El funcionamiento nativo del bitcoin (y demás monedas digitales), se basa en complejas cadenas de codificación, descentralizadas en la red, que garantizan la seguridad de cualquier transacción y una reducción en los costes dada la ausencia de excesivos intermediarios, típicos en operaciones con dinero tradicional. Es algo así como un libro de contabilidad gigante.

Ésta garantía de seguridad, ha supuesto el aumento en la demanda y uso de criptomonedas. Hoy en día Bitcoin es aceptado de diversas formas en todo el mundo, tanto a nivel particular, como institucional y gubernamental.

Podemos utilizarlo para comprar infinidad de bienes online, desde los más típicos, como compras de ropa o pedir pizzas (primera transacción hecha con bitcoin en 2010), hasta compras mucho más variopintas como trajes de camuflaje, viajes al espacio, o el primer modelo Macintosh de Apple.

También podemos contratar diversos servicios con moneda digital. Páginas de citas online, webs de opinión, empresas de tecnología o plataformas de reservas, son solo algunos ejemplos que demuestran el amplio espectro de servicios posibles. Solo para hacerse una idea del grado de implantación del bitcoin, en el reciente mundial de fútbol de Rusia, en varias sedes, los hoteles aceptaron bitcoin como forma de pago.
 

También para invertir

Que el bitcoin y demás monedas digitales se convirtieran en otro activo financiero especulativo, era un paso lógico. La estratosférica revalorización que ha sufrido la blockchain más famosa, ha llevado a muchos inversores a poner su punto de mira en estos activos para encontrar criptomonedas rentables. Bitcoin tocó su techo a finales de 2017, llegando a los 20.000 dólares, arrastrando con él al alza a las numerosas criptomonedas que existen y a las nuevas que se van creando. La inmensa volatilidad que tienen estos productos en el ámbito financiero los hace atractivos por su potencial, pero también peligrosos para público más novel, pues sus cambios de cotización son drásticos, y no siempre al alza.
 

Durmiendo con el enemigo

Obviamente esta tecnología tiene sus detractores, que basan sus críticas en la falta de regulación de estas (recordemos que aún es una codificación descentralizada) y en la altísima volatilidad, que algunos sectores más tradicionales relacionan con una hipotética burbuja financiera de impredecible desarrollo. Lo que es innegable es que Bitcoin, salvo hecatombe, ha llegado para quedarse y supone un añadido a la moneda papel tradicional que todos usamos para realizar nuestras principales transacciones online, ya sean compras, cobros o inversiones.
 


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